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La vieja idea de un país sin industria

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Uno de los debates que cruza al programa económico de Javier Milei gira alrededor del futuro de la industria argentina en el marco de la apertura indiscriminada decidida por el Gobierno y de la agresiva política de exportación china. No es el objetivo de Etcétera saldar ninguna discusión. Pero sí intentaremos facilitar elementos para enriquecerla. En ese sentido, en estas últimas semanas el titular de Manaos, Orlando Canido, el dueño de Techint, Paolo Rocca, y el presidente Javier MIlei han dicho algunas cosas que conviene registrar. Si pueden, vean los videos. Son muy potentes para entender las ideas en juego. Por si fuera poco, apareció un libro buenísimo sobre el tema. 

Orlando Canido es el dueño de la empresa que produce la popular bebida Manaos. A principios de diciembre participó de una mesa de industriales en el canal de streaming La Fábrica. Allí recordó dos procesos que se produjeron en la década del noventa. Uno de ellos fue la destrucción de los ferrocarriles. “50 años de trabajo se destruyeron en un segundo”, dijo. Para Canido, de esa decisión surgieron dos problemas. Uno de ellos es que los productos no pueden llegar a todas partes. El otro, que allí nació la dependencia del traslado en camiones, y con eso el poder de Hugo Moyano. Trasladar todo en camiones es mucho más caro que en trenes.

Es interesante marcar que la desaparición de la red ferroviaria se ejecutó con el argumento de que era deficitaria, la misma razón por la cual ahora se invierte cero pesos en rutas. Si el proceso se profundiza, a lo largo de los años, ¿cómo funcionará un país sin trenes y también sin rutas? Alguien debería mirar allí mientras el Gobierno celebra que baja una inflación que no baja desde hace ocho meses.

El segundo elemento que aportó Canido es su recuerdo sobre las consecuencias de la apertura económica de los noventa. Se trata de un relato muy preciso acerca de cómo las fábricas textiles se transformaron en estadios de fútbol o en hipermercados. Y donde trabajaban decenas de miles hoy solo están empleados algunas decenas. De ese desastre social surgieron los planes de asistencia.

Hay toda una paradoja allí. Personas que odian a los camioneros son las que estuvieron de acuerdo con un plan que destruía los ferrocarriles y le daba poder a los Moyano. Personas que detestan a los “planeros” son las que apoyaron un plan de desindustrialización que dejó a decenas de miles sin trabajo. Está bueno darse cuenta que, muchas veces, en función de cumplir un objetivo urgente se destruyen muchas cosas a largo plazo. Ese debate que sugiere la intervención de Canido se expresa también en el cruce que tuvieron Paolo Rocca, el titular de Techint con el presidente Javier Milei. A mediados de noviembre, Rocca expuso en la Conferencia Industrial de la UIA y explicó que, con el surgimiento de la hegemonía china, todo ha cambiado en el mundo.

Ya no rigen los valores de la globalización post caída del muro sino que los países van tomando medidas proteccionistas, e incluso los Estados Unidos empiezan a intervenir en la vida de las empresas. 

Apertura sí, pero apertura inteligente, dijo Rocca. Y explicó que la Argentina ha empezado a quedar a merced de la invasión china. “La apertura racional implica política industrial, entender qué cadena de valor hay que apoyar y en qué cadena de valor aceptamos otro rol. Doy un ejemplo. El año pasado importábamos 5 mil lavarropas por mes. Este año importamos 87 mil por mes. En un año pasamos de importar 10 mil heladeras por mes a 80 mil. Los clientes tienen que tomar decisiones: ¿produzco y doy valor agregado o cierro y uso la cadena comercial para distribuir productos importados? Ahora, ¿cómo guiamos esas decisiones?”

Milei no estuvo para nada de acuerdo. Y en distintas oportunidades confrontó con esa idea. “Me dicen que cierran algunas empresas. ¿Y qué? ¿Cuántas veces escuchamos ‘no, porque si abren la economía el sector X va a caer’ o ‘va a dejar un tendal de desempleados’? Falso, de vuelta, la falacia de lo que no se ve. Si ustedes abren la economía y determinado sector quiebra, es porque el bien que ustedes están trayendo de afuera es de mejor calidad y/o más barato. Cuando pasa eso, ustedes tienen un ahorro y ese ahorro lo van a gastar en otro bien que además es más productivo y lo quiere la gente. Con lo cual, en realidad, no se produce pérdida de empleo. Y como van a un sector que es más productivo, la economía gana en productividad. Además, como los individuos disponen de mayor cantidad de bienes, además son más felices”.

Por momentos, como sucede tantas veces, Milei parece contradecir al imperio de los sentidos. Si alguien compra un celular chino porque es más barato, tiene un ahorro. Con ese ahorro tal vez se compre una heladera, que seguramente también sea china. Con los dos ahorros quizás se compre ropa…que también está entrando a carradas desde China. Con los tres ahorros puede ser que se compre un auto, que también será importado. ¿Y qué hará con todo ese ahorro? A juzgar por los números de los últimos años, tal vez se vaya a Florianópolis de vacaciones. ¿En qué momento de todo ese proceso surge una fábrica o una empresa en la Argentina?

En ese contexto, además, Techint difundió un video institucional donde explica la cadena de valor que se genera en un país cuando produce, por ejemplo, tubos sin costura, que es su especialidad. Eso obedeció a que el Gobierno ha permitido a la industria petrolera importar esos tubos desde China. Si lo ven, van a entender más todo lo que está en juego.

Mientras en un mundo ocurrían esos módicos logros financieros, en el otro, una multinacional muy competitiva como Mondelēz anunciaba la suspensión de todos sus trabajadores. Para quien no la conoce, Mondelēz es la fabricante de productos alimenticios muy populares como Oreo, Terrabusi o Milka. La decisión de suspender a sus trabajadores es un hecho histórico en la empresa. Nunca, ni ante la peor de las crisis, una cosa así había sucedido. La noticia se produjo en un contexto sacudido por una ola de situaciones productivas muy delicadas. En los días previos se habían multiplicado episodios de despidos, suspensiones, cierre de empresas, retiradas de emprendimientos internacionales que eran adquiridos por empresarios argentinos o reconversión de fábricas en importadoras. Marcas clásicas como Essen, Whirlpool, Frávega, SKF, Granja Tres Arroyos, Carrefour, Vea Caromar, Yaguar, Georgalos, Verónica, Dana, Panpack atravesaban algunos de esos procesos o varios al mismo tiempo.

Ya que estamos, vale la pena recomendar un gran libro que acaban de publicar Marina Dal Poggetto y Daniel Kerner. Se llama “Back to the nineties” (Volver a los noventa). De verdad que es un gran laburo, con muchísima investigación y fácil de leer para quienes nos cuesta la economía.

    Nada que ver con nada.

    Pura asociación libre.

    Que tengan un hermoso 2026.

Ernesto Tenembaum

Ernesto Tenembaum

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