Esta historia es tan increíble que, realmente, cuesta creerla. Pero es lo que sucede en el extraño modelo capitalista argentino.
Hace unos días, Noelia Barral Grigera hizo en la radio un informe muy profundo de la mora que afecta a millones de argentinos. El gobierno lo presenta como un problema individual. “Nadie les puso una pistola en la cabeza para que se endeuden”, dijo Javier Milei. Pero cuando el problema individual afecta a millones se transforma en un problema colectivo, y finalmente en un problema económico macro.
En un momento de su informe, Noelia hizo referencia a la manera en que las aplicaciones insisten a través del bendito teléfono celular para que aceptes sus créditos. Intentan tentarte una vez, dos veces, millones de veces por día.
Mientras esto sucedía, Yamila Segovia simulaba tomar el crédito que, en ese mismo momento, le ofrecía Mercado Pago.
En un momento intervino en el diálogo:
-Me ofrecen un crédito de 300 mil pesos. Pero tengo que devolver 400 en 28 días -dijo.
Me llamó la atención.
-No pueden cobrarte 33 por ciento de interés mensual.
-Eso es lo que me están ofreciendo -respondió ella.
Me quedé pensando en que algo debía estar mal. Tenía que haber un error. Me resultaba una enormidad. Le pedí entonces que me enviara la captura de pantalla.
Para mi sorpresa, efectivamente era así, con alguna modificación. Le ofrecían un crédito de 436 mil pesos para devolver 536 mil en 28 días. La tasa de interés costo financiero total efectivo anual era del 761%.
Hay una inflación del 30 por ciento y te ofrecen un crédito al ¡¡¡761 por ciento!!!!

Esto es solo la punta del ovillo. Si Yamila estuviera desesperada por comprar remedios para un hijo y tomara el crédito, en base a esa desesperación estos tipos se ganarían un interés equivalente al 761% anual. Ellos saben que es así, saben en el país que estamos, saben lo que estamos viviendo y por eso los ofrecen a un click.
Por la noche me junté con María O’Donnell y le conté. Nos sentamos y ella simuló el crédito que le ofrecía Mercado Pago. El mismo crédito se lo ofrecían a 125 por ciento.
¿Por qué a ella se lo daban más barato que a Yamila? Porque por el nivel de gastos de María consideran que es más probable que María pague: tiene más plata.
Debería ser al revés. El sistema de créditos de un país debería estar orientado a favorecer al que más necesita y no al que menos. Pero para eso se necesita una regulación razonable. La inclinación lógica de un prestamista consiste en prestarle al pudiente y no al que necesita.
Hace muchos años leí un libro de Joseph Stiglitz que en una parte hablaba del sistema de ahorro. Decía, «Los bancos tienen un montón de plata, que es lo que ahorra una sociedad. Bueno, según cómo se dirige esa plata, esa sociedad se transforma de una manera o de otra. Prestarle a los que tienen mucha plata, porque son los que te van a devolver, es la orientación natural y lógica de un banco. Pero al hacerlo vas a generar una sociedad más desigual. El estado de bienestar tan vilipendiado regulaba eso para que por lo menos ese crédito vaya dirigido un poco a los sectores que más necesitan”.
Bueno, estos tipos hacen lo contrario, pero llevado hasta niveles desopilantes, increíbles, de desigualdad.
Pero esto no es nada porque falta el contexto. En el 2024 un amigo de Marcos Galperín, el creador y dueño de Mercado Pago, subió al poder. Ese amigo se llama Javier Milei. Milei va a la inauguración de la sede de la empresa. Proclama aquí y allá su admiración por Galperín. Cíclicamente hace publicidad no tradicional de la empresa. “Fíjense cómo vuela Mercado Libre”, es una de sus frases habituales.
Lo primero que hace Milei es meter una mega devaluación que pulveriza los salarios y lo segundo que hace es subir los servicios brutalmente, que vuelve a pulverizar los salarios.
Mucha gente, entonces, necesitó plata para afrontar los gastos. Y aquí aparece una aplicación que la gente usa para pagar cosas todos los días, que se llama Mercado Pago, que le ofrece créditos a tasas usurarias insistentemente, aunque nadie se los pida. ¿Que hace un joven que recién entra al mercado laboral o al que se le redujo el poder edquisitivo? ¿Qué hace alguien que necesita un remedio? Tarde o temprano cede a la tentación.
Y una vez que entró, entró el 781% anual.
Allí se consuma una gran estafa que afecta a millones de personas. Sin Milei, sin las medida que Milei tomó, eso no hubiera sucedido, al menos en esa magnitud, porque además Milei desreguló completamente las tasas de interés de las aplicaciones. Colocó a millones de personas a un solo click de una estafa, mientras además decía que en poco tiempo todo iba a estar bárbaro en el país: quien lo escuchaba podía pensar que era lógico endeudarse porque sus ingresos, luego de que el país despegara, iban a aumentar.
El interés ha sido tan alto que seguramente los prestamistas ya cobraron con creces el capital que prestaron. Pero igual persiguen a los morosos: los denuncian en el Veraz, les arman causas judiciales. Y cuando le preguntan por el tema a Milei dice que él no tiene nada que ver con un acuerdo entre privados, que nadie le puso una pistola en la cabeza a nadie para que tome esos créditos.
Se trata de casos individuales, claro. De millones de casos individuales. Pero al ser millones, se convierte en un problema colectivo que, al mismo tiempo, es un problema macroeconómico. Porque esas millones de personas dejan de ir a kioscos, esas personas millones de personas dejan de ir a comercios, esos comercios dejan de comprar productos que producen otras personas. O sea, tiene un efecto de segunda y tercera ola que son terribles para el país.
Si vos te preguntas por qué razón la Argentina no crece en parte es porque no hay consumo. Y en gran parte no hay consumo por el interés que cobran los prestamistas gracias a que el gobierno permitió que pasara esto. Millones de personas fueron estafadas en un momento de necesidad producido por el gobierno de Javier Milei.
En los Estados Unidos esta historia generaría al menos audiencias en el Congreso. Los legisladores citarían a Galperín y le preguntarían a fondo. Sería tapa de The New York Times, de The Wall Street Journal. ¿Qué pasó con las tasas de interés desreguladas? ¿Por qué hay millones de personas que están mal? Porque esto genera un problema macroeconómico. ¿Cómo que 765% de tasa anual? ¿Qué es lo que estás cobrando? ¿Cuánta guita estás ganando?
Pero en la Argentina, claro, algunas cosas aún salen gratis.
A diferencia de los créditos de Mercado Pago.
Que salen carísimo: hasta 765 por ciento anual.
Pedazo de negoción, ¿no?
A todo esto, algunas personas le llaman libertad.
